La Rosa de Jericó (Selaginella lepidophylla) es una planta originaria de zonas desérticas que destaca por su extraordinaria capacidad de adaptación.
Cuando el ambiente es seco, la planta se contrae y se enrolla formando una bola; sin embargo, al entrar en contacto con el agua, vuelve a abrirse y recuperar su aspecto verde.
Este fenómeno natural ha hecho que se conozca popularmente como “planta de la resurrección”.
A lo largo de la historia, diferentes culturas han atribuido a la Rosa de Jericó un significado simbólico relacionado con la renovación, la protección y la transformación de energías negativas en positivas.
Por este motivo, muchas personas la colocan en el hogar o en el lugar de trabajo como elemento decorativo o talismán de buena suerte y prosperidad.
Su mantenimiento es muy sencillo. Basta con colocar la planta en un recipiente de cristal, madera o barro con agua para que, poco a poco, comience a abrirse.
Durante los primeros días se recomienda cambiar el agua con frecuencia para mantenerla limpia. Posteriormente, puede renovarse periódicamente para conservar la planta en buen estado.
Este producto es exclusivamente decorativo o esotérico, por lo que no debe ingerirse.
Gracias a su curiosa transformación al contacto con el agua y a su simbolismo cultural, la Rosa de Jericó es un elemento muy apreciado tanto en decoración natural como en tradiciones espirituales.
Modo de empleo:
Colocar la planta en un recipiente con agua limpia a temperatura ambiente. Cambiar el agua periódicamente procurando no dañar las raíces.
Presentación:
Envase con 1 unidad de Rosa de Jericó.